7 mitos que debes conocer sobre tu televisor o Smart TV

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No vale la pena un televisor 4k porque no tengo contenido 4k para reproducir, la tasa de refresco es fundamental a la hora de comprar un tv, los paneles OLED se desgastan fácilmente, estos y otros mitos los pondremos en el paredón para analizar si son falsos o verdaderos, así que si tienes un televisor y quieres conocer todas las curiosidades y detalles sobre él, no dudes en quedarte hasta el final de este artículo o ver el video de abajo para documentarte al respecto.

No puedo tener un tv 4K porque no tengo contenido 4K (mito)

Este es uno de los mitos que más suena al momento de comprar un televisor 4k, ya que los consumidores piensan que al no tener plataformas por streaming y solo ver televisión por cable, no se le sacaría provecho a tan alta resolución y por eso prefieren un televisor fhd más económico. Y no, están equivocados, ya que con los avaneces tecnológicos de los fabricantes de televisión, existe algo llamado escalado de imagen o upscaling, una tecnología que mejora la definición estándar o sd a la alta definición HD, también pasa de HD a Full HD o de Full HD hasta lograr imágenes lo más cercanas posibles a la Ultra Alta Definición o 4K.

Es así como hoy día, sobre todo por su precio asequible en la gama de entrada, elegir un televisor 4k está cada vez más al alcance de todos y cada vez más esta resolución se apodera de las plataformas por streaming, videojuegos e incluso de la televisión por cable, así que ya sabes, un panel con esta resolución sin duda es una gran compra a corto y largo plazo.

Una alta tasa de refresco es clave (mito)

Este es otro mito muy comentado, y es que si bien, la tasa de refresco es importante, no es clave, ya que una mayor tasa de refresco permite ver el video sin que el movimiento lo haga parecer desenfocado o borroso, pero ¿es fiable el número que dan los fabricantes? No siempre.
Resulta que para esto se utilizan varios sistemas de medición y técnicas que no siempre reflejan al 100% la realidad. Esto significa que no se han puesto de acuerdo y no hay una autoridad independiente que estandarice la medición de este valor. Por eso a la hora de comprar un Smart TV 4K. Además de esto, una alta tasa de refresco de 120hz o más, solo será fundamental al momento de jugar videojuegos que le saquen provecho, de resto, la mayoría de contenidos está a 60hz, lo estándar en un televisor, por lo que una alta tasa de refresco no es obligatoria.

Si se ve bien, se oye bien (mito)

Otro mito más, y esto sobre todo lo vemos en buenos televisores gama de entrada o gama media, que cuentan con una muy decente calidad de imagen y gran diseño, y por esto la mayoría de los usuarios piensan que la calidad del audio está a la altura pero no, inclusive en algunos gama alta este apartado queda debiendo. Es por eso que lo mejor es leer reviews o análisis de expertos antes de dejarnos llevar por la primera impresión o las especificaciones, ya que pese a que el audio no es pesimo y por lo general viene con tecnologías como Dolby Audio y DTS, sí que queda debiendo bastante y por eso existen las barras de sonido para salvarnos la vida.

Los OLED se degradan o gastan rápido (mito)

Este es uno de los mitos más debatidos, y si nos ponemos a investigar, nos damos cuenta que es más falso que cierto. Y es que el origen del mito se da en 2016, cuando LG dijo que la duración típica de un OLED está en torno a las 100.000 horas. Es decir, si tenemos el televisor encendido 10 horas al día todos los días, estaríamos hablando de 30 años de vida. Supongamos que LG miente y sea la mitad, de igual manera, no es que llegue el día y deje de funcionar, ya que esto es algo progresivo y no hay datos fiables sobre la degradación real de esta tecnología, pues no deja de ser una tecnología algo reciente y muchos propietarios que llevan años con estos televisores, indican que se ven como el primer día.

Ahora, por qué se produce la degradación? Bueno, al contrario que un panel LCD o LED, cuya fuente de luz es una matriz de diodos LED que iluminan por detrás, aquí arriba explico bien todo eso, los paneles OLED lo que hacen es generar su propia luz, algo conocido como autoiluminación, es decir, cada diodo es independiente y único. Esto se logra gracias a un proceso llamado «Compensación», que el televisor realiza automáticamente cada cuatro horas acumuladas de encendido. Este proceso «normaliza» la pantalla realizando una comparación rápida de los voltajes de los diodos, ayudando así a que no se produzcan posibles marcados en la pantalla.

Luego existe un segundo ciclo de compensación, que se ejecuta cada 2000 horas, es mucho más exhaustivo y aunque este podría ser el origen del acortamiento de la vida de los paneles OLED, según pruebas de DisplayMate, en realidad no se produce dicha reducción de luminosidad. Ahora, si a este panel OLED le da la luz del sol directa mientras hace este proceso, al ser un elemento orgánico sensible a la luz ultravioleta, el mecanismo de compensación no hará bien su trabajo y generará una mancha inversa con la zona donde ha incidido el sol. Pero no pasa nada, en el siguiente ciclo la mancha habrá desaparecido.

Los OLED se queman con facilidad (mito)

Otro glan clásico con los OLED es que tienden a quemarse fácilmente por las imágenes fijas y demás, y aunque en este canal hemos advertido mucho sobre ello, porque sí existen muchos casos, si no ponemos a indagar en detalle nos damos cuenta es que absolutamente cualquier pantalla si está mal ajustada y se deja eternamente con una imagen fija durante mucho tiempo, acabará marcándose irremediablemente. Esto es algo que los manuales de los televisores y monitores llevan muchos años advirtiendo y siempre debemos evitar. En el caso concreto de los OLED, en realidad lo que se quema no es el diodo en sí, sino su recubrimiento, que es fotosensible y sensible al calor, como comentábamos en el mito anterior. De esta manera, una imagen intensa genera un calor que calienta ese recubrimiento llamado sustrato, y si es lo suficientemente intensa, generará la famosa retención temporal, la cual sucede desde el primer modelo OLED en el 2013, pero que hoy día ha ido disminuyendo gracias a los avances tecnológicos.

Este es un comportamiento normal del panel, y durante estos años lo que se ha hecho es reforzar este recubrimiento para que aguante más temperatura, incluso algunos modelos de TV incorporan un «disipador» trasero que trata de evitar ese calentamiento. Aún así si dejas unos minutos un gráfico muy intenso (sobre todo HDR) e inmediatamente pones un color gris de fondo, se podrá ver la «mancha».

El problema es cuando eso se convierte en un hábito continuado en el tiempo. Si además no se respetan los ciclos de compensación, o se abusa de la luz oled (en SDR sobre todo). Al final, como dice el dicho, tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. En conclusión, decimos que es mito, ya que por el simple hecho de ser OLED no es que se vaya a quemar, es que se le da un mal uso y conocer las causas es algo importante para evitar que suceda. Incluso, si todas las causas que ves ahora en pantalla suceden con un panel LCD, te garantizo que también se quemará. Así que ya sabes, un OLED bien cuidado puede durar muchos años sin ningún problema.

HDR es HDR y son todos iguales (mito)

Muchos creen que todos los HDR son iguales y esto también es un mito total, y es que al tratarse también de una tecnología relativamente reciente, cada marca desarrolla su propia interpretación de la misma, lo que ha desencadenado en diferentes formatos de HDR incompatibles entre sí.

Actualmente existen cincos formatos, tres de ellos los más utilizados en el mercado: HDR10, HDR10+, Dolby Vision. El estándar es el HDR10, al ser abierto para todos los fabricantes, mientras que HDR10+ y Dolby Vision cuentan con licencia y los fabricantes deben pagar por ello.

Los televisores curvos son mejores (mito)

Y finalizamos con este mito sobre los televisores curvos, de los cuales se ha hablado un montón y por ende ha sido mucha la desinformación. Aquí hay que destacar que este tipo de paneles son más caros y por eso muchos dicen que son mejores, pero no. La realidad es que los televisores curvos solo vienen bien para algunos usos. En concreto, son perfectos para monitores y pantallas de escritorio, para trabajar y para el gaming, ya que permiten abarcar más campo de visión sin tener que girar la cabeza, pero no son recomendables para ser un televisor familiar de salón, ya que como te debes imaginar, los ángulos de visión desde un lateral son nulos y siempre tendremos que ver contenido de frente.

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